Homika · Armario

Guardar bolsos y carteras: adiós al montón en el suelo del armario

Guardar bolsos y carteras: adiós al montón en el suelo del armario

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Los bolsos son los invitados incómodos del armario: demasiado estructurados para doblarlos, demasiado blandos para apilarlos, demasiado bonitos para meterlos en una caja cualquiera. Así que acaban desplomados en un montón en el suelo del armario, colgados de seis en seis en un solo gancho o migrando a las sillas de la casa. El resultado es siempre el mismo: usas el bolso de arriba y te olvidas de que los demás existen. Aquí tienes cómo guardarlos para que cada bolso conserve su forma, quede a la vista y de verdad salga de paseo.

Paso 1: Reúne todos los bolsos y depura la colección

Junta todos los bolsos, totes, clutches y bandoleras de la casa: suelo del armario, ganchos de las puertas, el coche, el recibidor. Ponlos en fila donde puedas verlos todos. Y ahora sé sincera: ¿cuáles has llevado en el último año? El bolso con el asa rota que llevas siglos queriendo arreglar, la pila de totes de regalo, la cartera que nunca se ajustó bien al hombro — esos se van. Dona lo que esté en buen estado. La mayoría descubre que lleva tres o cuatro bolsos y guarda quince.

Paso 2: Ordena según la frecuencia de uso

Divide lo que queda en tres grupos: la rotación diaria (los dos o tres bolsos que de verdad alternas), los de ocasión (clutches de noche, el bolso de las bodas) y los de temporada (capazos de paja en invierno, lana en verano). La rotación diaria se gana el mejor sitio, a la altura de los ojos. Los de ocasión y temporada pueden vivir en el estante alto — solo necesitan estar protegidos y localizables.

Paso 3: Da a los bolsos de diario un sitio visible

Los bolsos que llevas cada semana deberían ser tan fáciles de coger como un abrigo. En un estante del armario, ponlos de pie y usa separadores de estante para que no se desplomen unos sobre otros: un bolso por hueco, asas hacia arriba. Ver en Amazon → Si el estante va justo, un organizador de bolsos colgante en la barra convierte el ancho de una percha en seis u ocho bolsillos transparentes, con cada bolso visible de un vistazo. Ver en Amazon → ¿Tampoco sobra barra? Un organizador de puerta con bolsillos grandes se traga bandoleras y clutches detrás de la puerta del armario. Ver en Amazon →

Paso 4: Ayuda a los bolsos estructurados a conservar su forma

Un bolso de piel guardado vacío y desplomado desarrolla arrugas que ya no se van. Rellena los bolsos estructurados con un cojín para bolsos o simplemente con papel sin ácido para que mantengan la forma entre usos. Ver en Amazon → Nunca cuelgues un bolso de piel pesado por las asas durante mucho tiempo: el peso las deforma; los estantes y cubículos son más amables. En los bolsos con cadena, mete la cadena dentro para que no arañe la piel.

Paso 5: Protege los bolsos que guardas fuera de temporada

Los de ocasión y temporada están mejor en el estante alto, rellenos para conservar la forma y dentro de bolsas antipolvo — las de tela que venían con el bolso o un juego comprado. Ver en Amazon → Si prefieres verlos, unas cajas transparentes apilables con asas los protegen del polvo sin esconderlos, y el asa hace que el estante alto siga siendo alcanzable. Ver en Amazon → Una caja por categoría — los clutches juntos, los capazos juntos — y una etiqueta para que tu yo del futuro no tenga que excavar.

Mantén el sistema en marcha

El montón del suelo vuelve bolso a bolso, así que dale al bolso de diario un punto de aterrizaje — un gancho junto a la puerta o el primer hueco del estante — y cambia de bolso en el estante, no encima de la cama. Cuando entra un bolso nuevo, otro sale; los huecos de los separadores marcan el límite, y cuando están llenos, esa es la colección.

Empieza por la depuración: es el paso que facilita todos los demás. Quince minutos de sinceridad y, de repente, el estante que creías pequeño guarda todos los bolsos que de verdad te encantan.

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